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1.04. El desarrollo de la tradición judía

Esta oposición de los samaritanos fue un gran incentivo para el estudio y el ensalzamiento de la Torah (Torá, Tora, Pentateuco) por parte de los judíos, quienes comenzaron a practicar rigurosamente todos sus ritos y enseñanzas, y establecieron sinagogas por todo el país.

La lectura de las Escrituras, presentada en los servicios del sábado, se traducía al arameo o se explicaba en ese idioma, el cual se había convertido en la lengua del pueblo durante el exilio (ver El arameo bíblico).

Mediante esas explicaciones, los rabinos guiaban a los laicos en lo que consideraban que eran las interpretaciones correctas de la Torah. No es extraño que en esas condiciones surgiera gradualmente un conjunto de interpretaciones tradicionales de las Escrituras, aunque los dirigentes disintieran entre sí en cuanto a puntos de doctrina y procedimiento.

El nacionalismo judío había despertado, y los impulsó a estudiar sus libros sagrados; pero poco a poco se confundieron en cuanto al correcto significado de las Escrituras. En vez de poner a un lado sus opiniones preconcebidas y de permitir que el Espíritu de Dios los guiara a toda verdad, cavaron para sí cisternas rotas para beber el error.

Así se pusieron los fundamentos de las interpretaciones erróneas, lo que resultaría en un complejo conjunto de tradiciones (ver en EL TEXTO BÍBLICO - ANTIGUO TESTAMENTO : Los tárgumes, El Talmud, Tradición oral, La Mishnah, Guemara, Tosefta y Comentadores posteriores.

Estos falsos conceptos finalmente dominaron la religión judía y prepararon el camino para que rechazaran completamente a Cristo.