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6.02. Intervención romana en Macedonia

Alrededor del año 200 a. C., cuando Cartago -su único rival genuino- ya no era una amenaza, Roma se había convertido en la señora del Mediterráneo occidental.

La conquista de provincias extranjeras fue para Roma el comienzo de un verdadero imperio. Al principio Roma no procuró conquistar nuevos territorios en el este. Pero era la potencia máxima del Mediterráneo, y en sus esfuerzos por defenderse y proteger su comercio y a sus aliados, intervino en contiendas locales, hasta que finalmente fue reconocida como la conquistadora de todo el mundo mediterráneo.

En la progresiva conquista de los restos del imperio de Alejandro, el primer choque de Roma con Macedonia fue durante la segunda guerra púnica. Filipo V de Macedonia trató de ayudar a Cartago; pero Roma se lo impidió y se alió con algunos Estados griegos, y con Pérgamo, contra Filipo. Esta primera guerra macedónica 30 (215-205) fue seguida por la segunda guerra macedónica (200-196). Roma derrotó a Macedonia en Cinocéfalo (197) y declaró la libertad de toda Grecia.

Al quebrantar el poder de Macedonia, Roma tan sólo había debilitado al rival del reino seléucida, y de allí en adelante tuvo que habérselas con Antíoco III (el Grande).