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12.04. Herodes como edificador

Herodes construyó fortalezas por todos sus dominios y en los lugares estratégicos para reprimir a los judíos revoltosos. Su propio hermoso palacio en Jerusalén era, en realidad, una fortificación. Gastó años y miles de talentos en construir la ciudad de Cesarea, y en hacer en ella un puerto artificial, pero efectivo. Sus actividades como constructor trascendieron Palestina. Obsequió mercados, gimnasios y templos a comunidades tan remotas como algunas que estaban en Grecia, Rodas y Siria.

El proyecto máximo de Herodes fue la reconstrucción del templo de Jerusalén. El templo de Zorobabel, aunque había sido bello, ya tenía casi 500 años de antigüedad y necesitaba muchas reparaciones. Herodes se propuso satisfacer su propio orgullo artístico y al mismo tiempo ganarse la amistad de los judíos dándoles un magnífico lugar para su culto. Se dedicaron 18 meses a la reedificación del santuario propiamente dicho, y ocho años en los trabajos de las plataformas circundantes, los muros, atrios y pórticos. Después de que la obra hubo llegado a este punto y el templo estaba en pleno uso, aún quedaba mucho por hacer. En realidad, los detalles del templo no se completaron hasta después del año 62 d. C., sólo pocos años antes de que fuera destruido por los romanos.