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6.01. El crecimiento inicial de Roma

Roma estaba compuesta originalmente por varias tribus independientes que vivían en medio de siete colinas. Llegó a ser una ciudad-estado gobernada por reyes electivos, con un senado o consejo de ancianos y una asamblea que representaba al pueblo.

Alrededor del año 500 a. C. el rey fue reemplazado por dos cónsules que eran elegidos anualmente. Durante el siglo V se codificaron las leyes. Un paso importante en favor del pueblo fue el nombramiento de tribunos de entre el pueblo, magistrados que gozaban de inviolabilidad personal y que estaban facultades para vetar las decisiones de los magistrados, en defensa del pueblo.

Durante el tiempo de las conquistas de Alejandro en su avance hacia el este y de la división de su imperio entre sus sucesores, Roma fue el escenario de luchas políticas internas, y se extendió territorialmente en Italia.

Poco después de que Roma completara la conquista de Italia, se vio implicada en una prolongada lucha contra Cartago, colonia fenicia de la costa del norte del África, que se perfilaba como el rival más peligroso de Roma.

Los romanos habían hecho alianzas con pueblos a todo lo largo de la costa del África, hasta España en el oeste, y ocupaban una buena parte de Sicilia donde comenzó la guerra con Cartago (conocida como la primera guerra púnica). Roma necesitó 23 años (264-241) para derrotar a Cartago. El vencedor impuso una cuantiosa indemnización de guerra y tomó Sicilia, que se convirtió en la primera provincia romana.

Poco después del tratado de paz, Cartago se afianzó firmemente en España, lo cual preocupó y alarmó a Roma. Esto causó la segunda guerra púnica (218-201), y, como resultado, Cartago tuvo que renunciar a España y a la mayor parte de su escuadra; además, tuvo que pagar un elevado impuesto y prometer que no haría guerra sin el permiso de Roma.