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15.01. La vida diaria en Palestina - Vida hogareña

La vida hogareña en Palestina en muchos sentidos era similar a la que hoy existe en las zonas rurales más apartadas del Medio Oriente. Las casas de los campesinos estaban construidas de ladrillos de barro cocido, con piso de tierra apisonada y un techo plano de palos y cañas o ramas que se revocaban con barro.

El interior de la casa estaba frecuentemente dividido en dos partes, en una de las cuales el piso estaba levantado unos 30 cm o más por encima de la otra. Las mujeres hacían su trabajo en el nivel más alto, y la familia dormía quizá en una cama tendida sobre el piso. En el nivel inferior podían permanecer los animales cuando era necesario que estuvieran al abrigo. Allí podían jugar los niños y probablemente se hacían también algunos trabajos. Con frecuencia había una escalera en la casa que llevaba hasta el techo, y allí la familia podía dormir en el verano.

Por lo general tales casas tenían una abertura que daba a un patio, y frecuentemente se construían juntas varias casas, comunicadas en tal forma que constituían una unidad con un patio común en el centro. Cuando el tiempo era bueno, muchas actividades domésticas se realizaban en este lugar. Ese tipo de edificaciones a menudo eran muy dañadas -y hasta podían ser completamente destruidas- por las lluvias y las inundaciones.

Por supuesto, quienes estaban en una mejor posición, construían casas más sólidas y más cómodas. Eran más grandes y algunas veces tenían dos pisos. Generalmente las habitaciones rodeaban un patio central. Las mejores casas estaban construidas de piedras escuadradas.

En comparación con lo que se acostumbra hoy día, el mobiliario era sencillo aun en los hogares de los más pudientes. La gente por lo general se sentaba sobre esteras en el piso, y en sus habitaciones comúnmente había apenas un baúl o dos, una cama que se desplegaba en el piso y algunas mesitas. El alumbrado nocturno consistía en lamparitas de aceite hechas de arcilla. El fuego era de leña o de carbón de leña, en un hoyo en el piso de tierra en las casas más pobres, o en un brasero en las casas de los más acomodados.

El nivel social de las mujeres entre los judíos era relativamente más elevado que el de las mujeres de los otros países de la zona, pero no se comparaba con el de las de Roma. Disfrutaban de una posición de respeto e influencia que trascendía sus derechos legales. El relato de Ester y el de Judit describen mujeres que salvaron a su pueblo.

Los contratos matrimoniales de los judíos parece que ya en ese tiempo protegían la propiedad de las mujeres, y por una escritura de venta descubierta hace algunos años se ha podido deducir que las mujeres tenían ciertos derechos legales sobre las propiedades de sus esposos. Esa escritura, fechada "en el año 3 de la libertad de Israel" (134 d. C.), registra la venta de una casa por un tal Jadar hijo de Judá. Al final de la escritura se lee: "Además yo, Shalom hija de Simeón la e[sposa del] ya mencionado Jadar, no puedo levantar objeciones a la venta de la casa mencionada ["Para siemp]re... para siempre" (S. Abramson y H. L. Ginsberg, "On the Aramic Deed of Sale of the Third Year of the Second Jewish Revolt", Bulletin of the American Schools of Oriental Research, N.º 136 [diciembre, 1954], p. 19).

La vestidura de los palestinos era holgada y relativamente sencilla. La prenda básica de hombres y mujeres era una túnica, χιτων [chiton] (Mateo 5: 40; 10: 10), que, por lo menos en el caso de los hombres, podía ser larga o corta. Indudablemente los trabajadores a veces sólo llevaban un taparrabo. Otro estilo de esta ropa interior era el de una tela sencillamente enrollada alrededor del cuerpo, con una de sus extremidades doblada por encima del hombro. A menudo se usaba, aunque no siempre, un cinto de tela o de cuero.

Eran comunes varios tipos de tocados, que incluían sombreros tanto de paja como de fieltro; pero parece que lo más usual entre los judíos era cubrirse la cabeza con una manta (mantilla) muy parecida al chal para orar que todavía se ve en las sinagogas.

Los varones judíos usaban una prenda con flecos (tsitsith) en cada esquina (Números 15: 37-40); en tiempos del NT estos flecos se mostraban en forma conspicua (cf. Mateo 9: 20; 23: 5). En épocas posteriores se los ocultó bajo la ropa.

El tipo más común de calzado eran las sandalias; también se conocían los zapatos de cuero.

La prenda de vestir más importante era el ιματιον [himation] ("manto", Mateo 9: 21; "capa", Marcos 13: 16; "vestidura" Hebreos 1:11), que era una larga capa sin mangas o un sobretodo. Esta última forma era por lo general el distintivo de los funcionarios y sacerdotes, quienes con frecuencia usaban un manto amplio con mangas largas (cf. Mateo 23: 5).

La vestidura de las mujeres se asemejaba mucho a la de los hombres, con la excepción que la de aquéllas sin duda tenia más colores y su tocado consistía de un velo sostenido con una cinta alrededor de la cabeza. Con frecuencia se adornaban con sartas de monedas y también usaban aros (aretes) en las orejas y en la nariz.

Los hombres romanos por lo general usaban el cabello corto y se afeitaban el rostro; pero parece que los judíos de Palestina por lo general usaban el cabello largo y se dejaban crecer la barba.