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18.02. Sucesores de Herodes - Herodes Antipas

Herodes Antipas desempeñó bastante bien el gobierno de Galilea y de Perea. Aunque derrochaba en los gastos, su habilidad lo capacitó para mantener la paz en Galilea y para evitar los reproches de Augusto, quien conocía sus tendencias traidoras. Jesús describió correctamente su carácter llamándolo "aquella zorra" (Lucas 13: 32).

Cuando Tiberio ascendió al trono imperial en el año 14 d. C., Antipas fue favorecido; y en homenaje al emperador edificó una ciudad en la orilla occidental del mar de Galilea y la llamó Tiberíades, y también le dio ese nombre a todo el lago.

Antipas llevó a cabo otro gran programa de edificación por todo el territorio de su tetrarquía. Todos sus esfuerzos se inclinaron a la helenización, y su fingido judaísmo no era más que una farsa.

Antipas se casó con una hija de Aretas (2 Corintios 11: 32), del linaje de los gobernantes nabateos que habían luchado contra los romanos en la guerra de 64-63 a. C. (Ver "El origen de los Herodes" y "La llegada de Pompeyo").

Cuando Antipas estuvo de visita en Roma, renovó su trato con Herodías, que era tanto su sobrina como su cuñada. Herodías, hija de Aristóbulo -medio hermano de Antipas- se había casado con otro de sus medios hermanos (y tío de ella), un insignificante hijo de Herodes el Grande llamado Herodes Felipe. Antipas se enamoró completamente de ella, y Herodías de buen grado consintió en abandonar su domicilio en Roma a cambio de un palacio en Galilea. Él entonces abandonó a la hija de Aretas y tomó a Herodías, despojando así a su medio hermano.

Este hecho vergonzoso fue condenado por Juan el Bautista, condenación que le causó primero su encarcelamiento (Lucas 3: 19-20), y después su muerte, cuando Antipas lo ordenó para satisfacer el pedido de Herodías y su hija Salomé durante un banquete lleno de voluptuosidad, celebrado quizá en la fortaleza de Machaeras (Mateo 14: 3-12; Josefo, Antigüedades xviii. 5. 2).

Antipas creía supersticiosamente que Jesús podría ser Juan el Bautista que había resucitado (Mateo 14: 1-2) y parece que por lo menos una vez procuró matarlo (Lucas 13: 31). Sin embargo, cuando Jesús fue juzgado, se negó a dictar la sentencia que pedían los judíos, sentencia que también Pilato abrigaba la esperanza de evitar (Lucas 23: 4-25).

Pasaron casi diez años antes de que Aretas -ex suegro de Antipas- pudiera vengarse del divorcio de su hija. En el año 36 d. C. unas disputas fronterizas entre estos dos reyes causó una guerra, y Aretas infligió una seria derrota a las tropas de Antipas. Entonces éste ordenó al comandante romano Vitelio que vengara esa derrota; pero antes de que Vitelio pudiera hacerlo murió el emperador Tiberio, y frente a esa situación el general romano rehusó participar en dicha guerra.

Antipas se vio complicado en cambios dinásticos que apresuraron su caída. El nuevo emperador, Calígula, era íntimo amigo de Herodes Agripa I, hijo de Aristóbulo y hermano de Herodías. Por lo tanto, tan pronto como Calígula subió al poder dio a Agripa los territorios del noreste que habían sido gobernados por su tío Felipe y también le dio el título de rey. Los celos de Herodías se despertaron por esta distinción concedida a su hermano, e insistió que Antipas fuera a Roma y pidiera para él ese título.

Antipas, en contra de lo que le dictaba la razón, viajó el año 39 d. C.; pero entre tanto Agripa informaba a Calígula que Antipas había transgredido los reglamentos imperiales al acumular una gran cantidad de armamentos. Cuando Antipas llegó a Roma, el emperador lo obligó a que reconociera la verdad de esa acusación, y fue inmediatamente desterrado junto con su esposa a Lyon, en las Galias. Calígula añadió entonces los territorios de Galilea y Perea a los dominios de Herodes Agripa l.